En un entrenamiento con camisetas, Argentina dio un nuevo golpe
El sábado 3 de octubre del 2026 quedará marcado como el día donde Burkina Faso enfrentó a la Argentina en el Monumental, en un nuevo amistoso para el equipo dirigido técnicamente por Lionel Scaloni, sin dejar muchos aspectos salientes desde lo futbolístico, debido a todo lo que les tocó vivir a los jugadores del combinado africano.
La delegación arribó a la Ciudad de Buenos Aires a las 16.00 de ayer, a tan solo cinco horas para el partido con un seleccionado potencia en el mundo, debido a que se canceló el primer vuelo que tenía que partir desde Marruecos, con el plantel original negándose a viajar, lo que hizo que el Gobierno local, que es una dictadura militar que tiene como líder a Ibrahim Traoré, arme de urgencia un equipo con juveniles de la Sub-23, que gestionaron visas a último momento.
Con toda esa desprolijidad en la espalda, vale mencionar lo que vive desde hace ya cuatro años este país situado en África Occidental, que cuenta con una población de 24 millones de habitantes. Desde julio de 2024 que la junta militar extendió su plan hasta 2029 debido a una grave crisis de seguridad generada por la insurgencia yihadista; rompiendo lazos militares con Francia y acercándose a Rusia, como también a Malí y Níger, sustentando su gestión en un discurso soberanista y panafricanista que rechaza la democracia occidental.
Es importante explicar todo esto para entender un poco la coyuntura del equipo al cual enfrentó la Argentina, en un encuentro que no tuvo equivalencias y que en menos de 12 minutos ya tenía tres goles de diferencia en favor de los hombres de Scaloni. El que tendría que dar explicaciones de los motivos que llevaron a la Scaloneta a enfrentar a este combinado es el presidente Claudio Tapia, ya que hubiese sido un poco más valioso generar otro tipo de propuesta, con algún equipo del fútbol argentino, o bien hasta una liga del interior, que puedan cumplir el sueño de enfrentar a jugadores de los mejores clubes del mundo, en un estadio de primer nivel y ante los ojos de todo un país.
Nada de eso va a suceder y el martes llegará la despedida de Lionel Messi, en uno de los momentos más emotivos de los últimos tiempos, pero ante un rival de poca monta y que le bajará el precio, una vez más, a los partidos de la Argentina, que después del Mundial encantan y muy poco a propios y a los extraños.
DIARIO HOY