Tres horas después del cierre de las urnas, el ingeniero se mostraba optimista pese a los primeros resultados. "Hoy en el conteo rápido hay una ventaja importante que reafirma la voluntad del pueblo que quiere democracia y Justicia", afirmó Sánchez, pero no se declaró ganador sino que pidió defender el voto "hasta que se de el resultado electoral al 100%".
Minutos después, Fujimori reconoció un "empate técnico" y sentenció: "Hasta el momento no hay ningún ganador en esta contienda, serán días largos hasta conocerlo". "Sería irresponsable definir el resultado en base a una muestra, como es el conteo rápido", concluyó y pidió esperar el resultado oficial. De acuerdo al boca de urna de Datum, Fujimori había conseguido el 50,53% de los votos y Sánchez la secundó con el 49,47%. Ipsos había coincidido con estos datos y apenas cerraron los comicios había informado que el 50,70% de los comicios emitidos habían ido para Fuerza Popular y el 49,30% para Juntos por el Perú. Lo que adelantó una disputa muy reñida entre ambos candidatos.
El candidato de Juntos por el Perú había advertido en X que "'un boca de urna' no elige presidentes, los votos sí". "Esperemos con serenidad y victoria el conteo oficial de CADA ACTA en todo el Perú y en el exterior", había pedido Sánchez este domingo mientras se cargaban los primeros resultados.
Recién a mediados de julio el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) proclamará los resultados oficiales después de revisar las actas observadas por la ONPE, realizar audiencias de incremento de votos y coordinar con los 60 jurados electorales especiales (JEE) en todo el país.
Más de 27 millones de ciudadanos estaban habilitados para votar en el balotaje que define quién ocupará la Presidencia de Perú entre 2026 y 2031, en un contexto atravesado por años de inestabilidad institucional y una creciente desconfianza hacia la dirigencia.
Cómo llegaron Keiko Fujimori y Roberto Sánchez a la segunda vuelta
Para la dirigente conservadora se trata de su cuarto intento por llegar a la Presidencia. Su campaña estuvo centrada en propuestas vinculadas a la seguridad, la estabilidad económica y la atracción de inversiones. Sin embargo, también debió enfrentar cuestionamientos vinculados al legado de su padre, el exmandatario Alberto Fujimori, condenado por delitos de corrupción y violaciones a los derechos humanos.
Sánchez, en tanto, construyó su candidatura con fuerte respaldo en las regiones rurales y en el sur del país. El dirigente recogió parte del electorado que acompañó al expresidente Pedro Castillo y propuso revisar los vínculos entre el Estado y las grandes empresas extranjeras, especialmente en sectores estratégicos como la minería y la energía.
Los sondeos previos mostraron una competencia ajustada. Una encuesta de Ipsos Perú ubicó a Fujimori con una intención de voto del 38%, frente al 35% de Sánchez. Sin embargo, el elevado porcentaje de indecisos dejó abierto el escenario hasta último momento y reflejó el malestar de una parte importante de la población con la clase política.
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