El Senado convirtió en ley la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei, en una votación que significó una de las victorias políticas más relevantes del oficialismo desde el inicio de la gestión. Con apoyo de bloques aliados y sectores dialoguistas, la iniciativa obtuvo 42 votos a favor, 28 en contra y dos abstenciones, en una jornada marcada por protestas en las inmediaciones del Congreso.
El resultado reflejó una mayoría holgada construida por el oficialismo junto a espacios como la Unión Cívica Radical, el PRO y sectores provinciales. La Cámara alta ratificó así las modificaciones introducidas por la Cámara de Diputados, entre ellas la eliminación del polémico artículo que planteaba reducir hasta un 50% el salario de trabajadores con licencias por accidentes o enfermedades graves.
La jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, tuvo un rol central en las negociaciones con sectores dialoguistas y celebró el resultado al cierre de la sesión, en una escena de fuerte respaldo interno que reflejó el clima de euforia en el oficialismo.
El texto aprobado mantiene puntos cuestionados por la oposición, como cambios en el esquema de indemnizaciones y la creación del Fondo de Asistencia Laboral, la supresión de la ultraactividad de los convenios colectivos, la restricción de tutelas sindicales, limitaciones al derecho a huelga y la derogación de estatutos profesionales, además del desfinanciamiento del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales.
La sanción de la norma cierra el período de sesiones extraordinarias con un resultado favorable para la gestión libertaria, que logró sostener el núcleo de su propuesta tras semanas de negociación política. Si bien el impacto de la reforma deberá evaluarse en el mediano plazo, el oficialismo consolidó un avance clave en su agenda de cambios estructurales.



