La racha de triunfos de Coudet en River se frenó en la Sudamericana: expulsión a los 3 minutos y empate vs Blooming en Bolivia
River llegó a Bolivia con la intención de seguir con la racha de triunfos de Eduardo Coudet -que acumulaba cuatro desde su llegada- y poner primera en la Copa Sudamericana con una victoria. Sin embargo, las circunstancias de juego en el estadio Ramón Aguilera Costas de Santa Cruz de la Sierra, donde hubo buena presencia de hinchas riverplatenses, lo llevaron a conformarse con el empate ante Blooming y de esa manera se cortó la senda triunfal del Chacho, aunque no su invicto. Para ello, mucho tuvo que ver el arquero Santiago Beltrán.
El partido arrancó muy complicado para River. Al minuto y medio de juego, un pelotazo desde la zona defensiva de Blooming encontró mal parada a la última línea riverplatense y Martínez Quarta derribó a Garcés que se iba mano a mano con Beltrán. El asistente 2, Miguel Roldán, había levantado la bandera una vez que culminó la jugada pero desde el VAR, tras más de dos minutos de revisión, se comprobó que Lautaro Rivero habilitaba al delantero del equipo local. Entonces, el árbitro colombiano Andrés Rojas sancionó la falta y expulsó a Martínez Quarta por cortar con infracción una ocasión manifiesta de gol.
De esa manera, el inicio en la Copa Sudamericana pintaba muy complicado para River. Sin embargo, a pesar de la locura con la que vive los partidos, el Chacho Coudet usó bien la cabeza y le transmitió tranquilidad a sus jugadores. Mandó a la cancha a Germán Pezzella (volvió a jugar después de ocho meses tras la rotura de ligamentos cruzados en su rodilla izquierda, perno no terminó el partido ya que lo reemplazó cerca del final Paulo Díaz) para rearmar la línea de cuatro en defensa, salió Subiabre y acomodó el medio con el doble cinco entre Moreno y Vera, y por delante Galván y Colidio, quien retrocedió unos metros, para que quede solo de punta Driussi.
La virtud que tuvo River fue que no se desesperó a pesar de jugar casi todo el partido con un hombre menos. Ni siquiera lo puso nervioso que Blooming le ganara ampliamente la posesión de la pelota. Trabajó el partido, doblegó marcas y metió en cada sector. Y ante alguna zozobra defensiva, apareció Beltrán que exhibió la seguridad de siempre.
Este River, dirigido por Coudet, juntó las líneas y esperó el momento oportuno para golpear. Y no lo hizo de manera aislada, sino a partir de asociarse con la pelota. Moreno condujo con criterio y soltó para Colidio que vio que Bustos pasaba a toda velocidad por la derecha; el lateral tiró un centro preciso y Driussi, se desmarcó entre los centrales e impactó de derecha para vencer a Uraezaña.
Foto: EFE/ Juan Carlos TorrejónLo bueno que había hecho River en la primera parte se diluyó en el complemento. El calor, la humedad y el mal estado del campo de juego se sintieron y Blooming hizo pesar el hombre de más. Lo empató rápido, con el gol de Antony Vásquez que empujó un centro de Moisés Villarroel, quien se filtró entre Montiel y Pezzella y desbordó luego de ganarle al marcador central, que trabó flojo.
Lo bueno que Coudet había hecho en la primera mitad, lo empañó en el entretiempo. Sorpresivamente, el Chacho sacó a Bustos y a Driussi, que eran de lo mejor de River, para los ingresos de Montiel y Freitas. Quizás tuvo que ver con el cansancio y la rotación, sobre todo en el delantero. Pero más allá de las modificaciones, River se desacomodó tras el empate. Eso sí, casi aprovecha una mala salida de Uraezaña pero el remate desde lejos de Colidio se fue desviado.
Foto: EFE/ Juan Carlos TorrejónDesde ese momento, casi el cuarto de hora del segundo tiempo, River sufrió el partido. Y Blooming pudo ganarlo pero Beltrán tuvo dos intervenciones importantes, una de ellas jugándose el físico para evitar el gol de Garcés luego de que Hinojoza, habilitado, bajara la pelota.
Beltrán fue clave para sostener la igualdad y, por cómo se dio el partido, River terminó mirándolo con buenos ojos. Ahora, volverá a poner la cabeza en el torneo local, donde se le viene un duelo importante: el clásico con Racing.
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