Donald Trump explotó en vivo contra una periodista que mencionó las palabras “violador y pedófilo”
Donald Trump protagonizó uno de los episodios más bochornosos de los últimos meses cuando la noche de este domingo estalló en vivo durante una entrevista con la periodista Norah O’Donnell de la cadena CBS, en el emblemático programa “60 Minutes“.
El detonante fue la lectura de fragmentos del manifiesto del presunto atacante que irrumpió armado en la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca el sábado por la noche.
La conductora leyó al aire palabras atribuidas al agresor, Cole Thomas Allen, de 31 años, quien escribió que ya no estaba dispuesto a ser cómplice de los crímenes de “un pedófilo, un violador y un traidor“. La alusión implícita a Trump era evidente. La respuesta del mandatario fue inmediata y descontrolada.
El presidente que no puede con las preguntas
“Estaba esperando que leyeras eso porque sabía que lo harías… son gente horrible. Horrible“, disparó Trump. Luego negó, a los tropiezos y en cadena nacional, ser un violador ni un pedófilo. “No violé a nadie. No soy un pedófilo. Excúseme. Excúseme“, repitió, visiblemente alterado. Finalmente remató acusando a la entrevistadora: “Sos una desgracia. Pero dale, terminemos la entrevista.”
Lo que Trump parece incapaz de procesar es que nadie lo acusó directamente: fue él quien eligió responder. La periodista simplemente citó el escrito del atacante. Pero el republicano, con una reacción que desnuda su nerviosismo ante el tema, terminó poniendo en el centro exactamente lo que quería evitar: su vínculo con Jeffrey Epstein y las acusaciones en su contra.
Un historial que no se borra
Un jurado civil de Nueva York ya lo encontró responsable de abuso sexual contra la periodista E. Jean Carroll en 1996. Documentos del Departamento de Justicia revelaron que una mujer fue entrevistada por el FBI en 2019 tras denunciar que Trump la había abusado sexualmente cuando tenía 13 años. Trump niega todos los cargos y no ha sido aun procesado penalmente.
O’Donnell no se inmutó ante los insultos. Le recordó con calma: “Señor presidente, estas son las palabras del atacante“. Trump, que llegó a la entrevista creyendo que saldría fortalecido tras el atentado fallido, se fue de cuadro convertido en el tema del que más huye.
El atacante y su manifiesto político
Cole Thomas Allen, de 31 años, ingresó al Hotel Washington Hilton con una escopeta, una pistola y múltiples cuchillos. Fue reducido y detenido en el lugar por el Servicio Secreto, que evacuó a Trump en cuestión de segundos.
Al menos un agente de seguridad resultó herido, aunque sobrevivió gracias a su equipamiento. Allen fue trasladado a un hospital y enfrenta cargos preliminares por uso de armas y agresión a un oficial federal.
El “manifiesto” que desató la furia de Trump en televisión también contenía otras referencias políticas contundentes. Allen identificaba como blancos a “funcionarios de la administración, priorizados de mayor a menor rango” y dejaba afuera, llamativamente, al director del FBI Kash Patel.
En textos hallados en sus redes sociales, el atacante escribió: “No estoy dispuesto a mirar para otro lado cuando alguien más es oprimido. Hacerlo no es comportamiento cristiano; es complicidad en los crímenes del opresor.”
Un retrato que más allá de describir a un perturbado aislado, también dibuja a alguien con una cosmovisión política articulada, y que el propio Trump, con su reacción desmedida en pantalla, contribuyó a amplificar.
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